La Facultad de Derecho cumple 50 años. ¡Muchísimas felicidades!

La Facultad de Derecho cumple 50 años. ¡Muchísimas felicidades!

Conmemoramos al comienzo de este curso el Cincuenta Aniversario de la creación de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. Fue exactamente a primeros de octubre de 1970. Los estudios de Derecho no empezaron hasta dos años después de ponerse en marcha nuestra universidad, cuando el Departamento de Derecho quedó integrado en la recién constituida Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales. Con posterioridad, se integró en la Facultad el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales que, sin duda, contribuyó a aumentar el prestigio de los estudios ofrecidos por la Facultad y de la investigación que en ésta se lleva a cabo.

No añadiré más detalles a esta información que evoca nuestro pasado porque, como en la magdalena de Proust, los podéis encontrar de la mano de Aurelio Menéndez que, en el primer número del Anuario de la Facultad de Derecho, publicó un trabajo para dar testimonio de los orígenes de esta página tan decisiva de nuestra historia, o bien a través de la crónica que Liborio Hierro realizó hace dos años con motivo del Cincuenta Aniversario de la UAM («Historia de la Facultad de Derecho contada por ella misma»).

Gracias la autoridad académica de sus fundadores, la Facultad no tardó en situarse entre las más importantes de España y una de las mejores de Europa. En la actualidad sigue siendo una institución de referencia que permite sentirnos orgullosos de nuestro pasado y esperanzados con nuestro futuro. Con la perspectiva que dan los años, podemos de estar seguros de que aquellos principios que sirvieron para mantener el prestigio de nuestra Facultad siguen plenamente vigentes y siguen calando, como una lluvia fina, generación tras generación.

Así pues, podemos decir que, en este sentido, la Facultad no ha cambiado mucho; sí lo ha hecho en muchísimos otros aspectos, incluso, con motivo de las obras del año pasado, también en su aspecto exterior. Pero no en lo esencial. Este es un rasgo característico de nuestra personalidad del que podemos estar orgullosos ya que fortalece los lazos de nuestra convivencia, preservando los valores que siempre nos han distinguido y que han hecho que nuestra Facultad siga siendo un referente a todos los niveles.

Celebrar el Cincuenta Aniversario de la Facultad implica poner el acento en los logros que hemos ido consiguiendo y en cómo hemos ido superando las adversidades y sorteando las dificultades con que nos hemos ido encontrando a lo largo de este periodo. Uno puede darse cuenta de que se trata de un logro colectivo y continuado: la Facultad es una gran comunidad en continua evolución y que ha sabido adaptarse a las necesidades que requiere la sociedad.

Siempre a la vanguardia, enfrentados a lo que suponía poner los cimientos de una nueva forma de concebir los estudios de Derecho, emprendimos con mucha ilusión y a sabiendas de las dificultades, el proceso de modificación de nuestros estudios al Plan Bolonia. Para nosotros constituyó una gran prueba de fuego, de la que salimos airosos gracias al espíritu de colaboración que todos tuvimos que poner para que el proyecto quedara cerrado con un alto nivel de consenso.

Somos hoy una Facultad más diversa; y resulta admirable cómo gestionamos nuestra diversidad, especialmente en cuanto a nuestra forma de organizarnos. Nuestra Facultad es, desde hace unos años, mucho más participativa, incluso en el proceso de toma de decisiones; y aunque no nos ha resultado fácil adaptarnos a esta nueva situación, quienes han retomado el testigo de nuestros maestros, han dado una grandísima prueba de madurez y de responsabilidad.

La universidad española ha sufrido enormes transformaciones a las que no ha sido ajena la Facultad. Celebrar su Cincuenta Aniversario implica también aprovechar la ocasión para mirar al futuro. Buena parte de nuestra proyección se ha debido al prestigio académico y profesional de nuestros predecesores, que nos ha ido manteniendo durante años en una posición de privilegio. Pero a pesar de la alta estima que la Facultad ha tenido siempre de sí misma, sería un error pensar que fuimos bautizados con un agua diferente al de las demás. Como todas, la Facultad se encuentra, inmersa en un entorno mucho más competitivo, lo que nos obliga a mantener altos niveles de autoexigencia y de sacrificio a fin de estar a la misma altura de las demás.

Como ha publicado recientemente un periodista italiano, la dinámica reciente de las universidades de algunos países europeos se encuentra bajo la maldición del mito de Sísifo: años de esfuerzo para intentar mejorar y promover una universidad de calidad, para que luego llegue la ira de Júpiter que de nuevo hace rodar la roca que nos obliga a tener que volver a empezar. La precariedad, la falta de oportunidades en cuanto a la promoción profesional se refiere, diseñada con unas reglas cambiantes y no siempre demasiado afortunadas en algunos casos, siguen siendo un obstáculo que limita el necesario estímulo que es necesario para avanzar. ¡No sé qué pecado habrá cometido la universidad para recibir semejante trato!

Ya sabéis que hubo una expresión no demasiado afortunada de Unamuno que animaba a los españoles a contentarse con un papel pasivo en materia científica: ¡que inventen ellos! Sin embargo, una de las grandes lecciones que debemos aprender de la trágica experiencia que hemos vivido este año es la importancia del conocimiento.

El conocimiento, no lo olvidemos, se genera fundamentalmente en las universidades que se dedican a la investigación, y es el motor de esta sociedad que se ha dado en llamar del aprendizaje, de manera que mientras unas se han convertido en simples máquinas burocráticas dedicadas a expedir títulos, otras se dedican a generarlo y transferirlo. En esto podemos decir que la Facultad de Derecho sigue cumpliendo con su función, aportando y transfiriendo a la sociedad todo el conocimiento que se promueve en ella.

No querría terminar sin dedicar unas palabras de agradecimiento al Personal de Administración y Servicios. Cada uno desde sus diversos puestos y responsabilidades, ha consagrado parte de su vida a la Facultad; y si hubiéramos de hablar de éxito en estos momentos, el mérito también se lo debemos a ellos y a ellas, que han trabajado codo con codo junto a nosotros para sacar la Facultad adelante.

Probablemente, no haya habido en la historia de la Facultad una crisis tan grave como la vivida durante el periodo del confinamiento, pero la respuesta ha sido ejemplar. Es una pena que debido a la situación epidemiológica en la que aún nos encontramos no nos permita de momento otra cosa sino recordar. Recordar; a los que estáis; a los que habéis estado y aun sentís el orgullo de pertenecer a la Facultad; a los que están por venir y a los que nos han dejado, pero desde el privilegiado lugar en que se encuentren, permanecen atentos a nuestros pasos.

A todos… ¡felicidades!

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