¿Qué es la investigación jurídica?

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¿Qué es la investigación jurídica?

Arranca el blog de investigación en Derecho de la UAM. Y lo hace a partir de la experiencia previa, ya de un año, que nos ha aportado el blog del Máster en Investigación Jurídica de la UAM (MIJ-UAM). Esta expansión del blog del MIJ es una buena noticia. Por sí misma y porque demuestra  que en la Universidad es posible la innovación. Aunque sólo cuando se crean contextos flexibles e incentivadores, favorables al ensayo de nuevas iniciativas. Nuestra anterior decana, Yolanda Valdeolivas, quiso crear un contexto institucional flexible y favorable para el nacimiento del MIJ. Y en ese contexto nació el blog que ahora, por iniciativa del nuevo decano (Juan Damián) y con el impulso entusiasta de mi compañera Marta Flores, pasa a ser el blog de investigación jurídica de la UAM.

Parece casi obligado que en el nacimiento de una iniciativa de investigación surja la eterna pregunta de qué es la investigación, qué la ciencia, y si en Derecho hay –o no- investigación científica. Este año, y por primera vez en el campus de la UAM, un grupo de compañeros de distintas Facultades hemos puesto en marcha un curso interdisciplinar sobre investigación. Se llama “Metodologías y problemas contemporáneos de la investigación científica”. En este curso, cómo no, se está planteando qué es ciencia, qué es investigar y, por supuesto, qué son las ciencias sociales. En lo que sigue expongo algunos rescoldos de estos debates, aplicados al Derecho.

Afirmar que el Derecho es –o no es- ciencia depende, claro, de qué se entienda por ciencia, e incluso de para qué sirva el propio concepto de ciencia. Aunque las convenciones en torno a la ciencia son escasas, sí hay un cierto acuerdo en torno a la doble función explicativa y predictiva del conocimiento científico. Lo cual pone en no pocos apuros a los teoremas matemáticos y a buena parte de las ciencias del espíritu.

Sobre esta premisa, se puede afirmar que no todos los enunciados lógicos sobre el Derecho son científicos (ni explicativos, ni predictivos). En el Derecho hay enunciados prescriptivos (de deber ser) y enunciados o proposiciones puramente técnicos, que no explican la realidad jurídica, sino que identifican las reglas aplicables a cada caso o proponen formas idóneas para el tratamiento de determinadas realidades sociales. Por ejemplo, una propuesta de control de los mercados a través de autoridades administrativas independientes es un enunciado jurídico. Pero ni tiene por qué ser una explicación de la realidad, ni mucho menos tiene que dar lugar a predicción alguna. También, una valoración sobre la mayor o menor justicia de que se prohíba la donación horizontal de órganos humanos no explica nada por sí misma. Y por último, la conclusión de que deben ser los bancos, y no los deudores hipotecarios, quienes soporten el impuesto de actos jurídicos documentados es un enunciado prescriptivo, no explicativo (y menos aún predictivo).

Según esto, buena parte de la cultura jurídica no es propiamente científica, sino prescriptiva, valorativa o técnica (ars, techné). Ahora bien, junto a los enunciados prescriptivos y técnicos, el Derecho también incorpora enunciados explicativos, en forma de teorías que proponen conceptos o sistemas. O mediante teorías históricas, que muestran en qué medida lo presente es adaptación o ruptura con el pasado. O identificando en el Derecho dado una determinada composición de los valores políticos o morales de una concreta sociedad en un concreto momento. En la medida en que una realidad jurídica compleja se puede explicar y entender mejor a través de sistemas lógicos, enunciados históricos, o ideas políticas o morales, el conocimiento jurídico incorpora la función explicativa que es propia de la ciencia.

Finalmente, incluso determinados enunciados teórico-jurídicos pueden tener valor predictivo. Tal y como está desarrollando en la actualidad el análisis empírico del Derecho, se pueden formular predicciones sobre los efectos sociales reales de una concreta opción normativa. Por ejemplo, es posible explicar y predecir que, en determinados contextos, la sustitución de controles administrativos ex ante por controles ex post incentiva la actividad empresarial. Esto es, en Derecho también se pueden formular enunciados predictivos, sobre los efectos previsibles de una determinada opción normativa sobre la realidad. Es obvio que estos enunciados predictivos pueden errar. Pero esto no se debe a que en Derecho no sea posible la predicción de efectos, sino a que –como es común a todas las ciencias sociales- son muchas las variables que condicionan la realización práctica de una predicción jurídica. Por eso, sólo se pueden formular enunciados predictivos para contextos muy acotados (donde el número de variables influyentes sea controlable). Se puede afirmar, por ejemplo, que la zonificación urbanística (la separación física de usos residenciales, industriales y comerciales en la ciudad) produce consecuencias climáticas negativas (por el alto número de transportes motorizados que de ahí derivan), aunque claro está, esta consecuencia predictiva sólo sirve para determinados contextos empíricos (baja densidad edificatoria, determinados niveles de renta, etc.). Si se piensa, el enunciado anterior no es en esencia distinto de aquél que prevé que la concentración de emisiones de monóxido de carbono por encima de X produce un calentamiento localizado y directamente proporcional (Y) en la atmósfera. La diferencia no está en el enunciado, sino en las variables independientes que incorpora. A la postre, lo verdaderamente determinante para un enunciado predictivo es la amplitud de su objeto. La mecánica vectorial de Newton es ciertamente predictiva, pero no para todas las velocidades de los cuerpos; hoy sabemos que cerca de la velocidad de la luz la mecánica vectorial es parcialmente errónea (por tanto falla en su capacidad predictiva). Así que la mecánica vectorial vale para lo que vale; y no vale fuera del objeto que explica. Algo parecido se podría decir para los enunciados jurídicos predictivos: valen para determinados contextos estables (y no valen, no predicen, cuando cambian los elementos definitorios de esos contextos). Quizá por eso, y dada la cantidad de variables que juegan en relación con la conducta humana, son tan pocos, tan difíciles, tan mutables y tan acotados los enunciados jurídicos predictivos.

 

 

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1 Comentario

  1. Rodrigo Abogado 2 años hace

    Interesante artículo e interesante iniciativa de la Facultad de Derecho de la UAM, con el gran profesor Damián al frente.
    Un placer tener acceso a la divulgación de la investigación de ese prestigioso centro a través de este nuevo Blog.

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