En defensa de la visibilidad de la intersexualidad…

En defensa de la visibilidad de la intersexualidad…

y del reconocimiento de los derechos a la identidad e integridad de las personas intersexuales en todos los ámbitos

A principios del mes de mayo de este año salta a la prensa internacional la resolución adoptada por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS) el día 1 de mayo de 2019, en el denominado “Caso Semenaya”[1];  por el que se obliga a la atleta Caster Semenaya a reducir sus niveles de testosterona para participar en competiciones deportivas femeninas. Se aplica para ello el Reglamento DSD adoptado en 2018 por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo- IAAF-. La atleta padece hipernadrogenia, lo que le dota de un nivel de testosterona superior al del resto de las mujeres y al permitido para participar en competiciones deportivas femeninas. ¿Resulta discriminatorio? ¿Atenta a sus derechos individuales y al desarrollo de su propia personalidad? (El tribunal estimó en este caso que la discriminación era un medio necesario, razonable y proporcionado de lograr el objetivo de la IAAF de preservar la integridad del atletismo femenino-sic-)

Sirva esta resolución, relevante pero ejemplificativa, entre otras muchas, para replantearnos la necesidad de reivindicar el conocimiento, la visibilidad y reconocimiento de las personas intersexuales, hasta ahora prácticamente desconocidas para la sociedad.

La Intersexualidad implica la existencia de una variación cromosómica que hace que la persona nazca con características físicas, en mayor o menor medida, de ambos sexos y que por ello, médicamente, atendiendo al modelo biomédico occidental, ha solido y suele ser objeto de tratamiento para acomodar dicha variación a la exigencia social que suprime la pluralidad sexual, reduciéndola a una mínima expresión dual (Platero Méndez, 2014; Bernini, 2018; Scherpe. JM; Dutta A y Helms, T. 2018, Benavente, 2013; Lauroba Lacasa, 2018, Nieto Piñeroba, 2008, López Moratalla, 2012 entre otros). La cirugía se ha venido encargando de la transformación de la anatomía de los genitales ambiguos. Con ello el modelo biomédico se ajusta al binario de sexo/género de las sociedades occidentales ignorando los ejemplos de sociedades no occidentales que discrepan de tal construcción social.  En función de ello a los intersexuales se les hace crecer como varones o hembras procediendo a temprana edad a la asignación de su identidad, privándoseles del conocimiento de su auténtica identidad (posición comúnmente mantenida hasta la década de los noventa).

-Hoy sin embargo nos interrogamos si debe replantearse el mantenimiento de la dualidad/binomio sexual (hombre/ mujer), tal y como hasta ahora se mantiene, descartando el planteamiento médico tradicional de definir desde el momento mismo del nacimiento el sexo (masculino o femenino) de las personas. ¿Deben por tanto impedirse las operaciones quirúrgicas y los tratamientos médicos durante la infancia y dejar que la persona tome la decisión en la edad adulta, como manifestación del libre desarrollo de su personalidad?[2]

En algunos ordenamientos como el alemán, a partir de 2013 y con la modificación de la legislación sobre el Estado civil, se aborda como algo absolutamente novedoso en Europa, la posibilidad de omitir la referencia al sexo (masculino o femenino), permitiendo que en los certificados de nacimiento no se registre el sexo de los recién nacidos. Ahonda en ello el TC Alemán, en Sentencia de 10 de octubre de 2017 al exigir al poder legislativo la necesaria reforma para permitir la inscripción “en positivo” y con carácter de permanencia, de una tercera vía de inscripción que no necesariamente haya de corresponderse con el género femenino o masculino, posibilitando en definitiva la inscripción del nacido como “intersexual” o “diverso”.

-Igualmente debe plantearse “Cuándo y Quién” deberían decidir, en su caso, sobre una hipotética definición del sexo, sobre la identidad sexual de la persona intersexual, en caso de que ésta se lleve a cabo. Así pues, cabe pensar que tal decisión debería ser asumida, madurada y valorada por quien se encuentra en la situación de definir su propia identidad sexual, esto es, el propio intersexual cuando adquiera efectivamente tal capacidad de decisión (Benavente, 2013, 2019).

Obviamente, el reconocimiento del derecho a la propia Identidad de las Personas Intersexuales pasa por el reconocimiento de los derechos que les son inherentes y de todos los aspectos colaterales (pero no por ello de menor relevancia y trascendencia para el pleno desarrollo de su personalidad constitucionalmente reconocida y amparada por el propio Convenio Europeo de Derechos Humanos), entre ellos, precisamente el derecho a ser tratados con plena igualdad en los diferentes ámbitos de su desarrollo vital (entre ellos el educativo, familiar o cultural y deportivo).

Siguiendo la estela de dichos planteamientos, dentro del Ordenamiento Jurídico Español, y ante la ausencia de una Ley Estatal integral de “Identidad de Género” han sido las Comunidades Autónomas las que dentro del ámbito de sus competencias, desde 2009 han legislado sobre los derechos de las personas LGTBI+ o sobre la Identidad de Género (12 Comunidades actualmente), encontrándose en debate en otras de las Comunidades el texto del correspondiente Proyecto o Proposición de Ley.

Precisamente dentro de dichos textos legales se han incluido en la práctica totalidad de ellos  normas específicas destinadas al tratamiento de la intersexualidad, con la finalidad y encomienda específica de evitar intervenciones médicas tempranas destinadas a definir el sexo de los menores en el momento del nacimiento en aquellos supuestos en los que no quede determinado de manera clara el sexo en el momento del nacimiento, propugnando la supresión de cualquier tipo de intervención quirúrgica destinada a definir, como se había venido haciendo históricamente, el sexo ambiguo en momentos tempranos, pretendiendo por tanto la erradicación de las modificaciones genitales de los bebés, con la salvedad de la recomendación médica imprescindible (En este sentido el art.15 de la Ley de 29 de marzo de 2016 de la Comunidad de Madrid, al que siguen con igual filosofía las leyes Navarra, Catalana, Andaluza, Extremeña, Murciana o Aragonesa entre otras).

De la misma manera, y ello nos sirve para terminar estas reflexiones, con referencia a la misma cuestión con la que las empezamos, la participación en competiciones deportivas o la mera actividad deportiva, existen en dichas normas autonómicas normas específicas para garantizar la igualdad de trato y reconocimiento del derecho a identificarse personalmente conforme al género sentido y no el asignado por nacimiento, en todos aquellos aspectos de la vida que se enmarquen dentro del ámbito de las citadas competencias autonómicas, incluido, curiosamente, el ejercicio de actividades deportivas federadas.

Quiero resaltar por tanto que hablar del reconocimiento del derecho a la propia identidad de género o sexual pasa por dar cobertura a todos los aspectos “colaterales” que forman parte del desarrollo personal del individuo que en nada quedarían, si se limitan a una mera declaración de intenciones.  Pero tan importante como todo lo anteriormente indicado o precisamente para conseguirlo, es visibilizar y concienciar a la sociedad de la realidad vivida por las personas intersexuales y la problemática que en todos los ámbitos de su vida se plantean o pueden plantearse.

 

[1] CAS ARBITRATION: CASTER SEMENYA, ATHLETICS SOUTH AFRICA (ASA) AND INTERNATIONAL ASSOCIATION OF ATHLETICS FEDERATIONS (IAAF): DECISION Lausanne, 1 May 2019, cuyo contenido completo se puede consultar en: https://www.tas-cas.org/en/index.html;

https://www.tas-cas.org/fileadmin/user_upload/CAS_Executive_Summary__5794_.pdf

https://www.tas-cas.org/fileadmin/user_upload/Media_Release_Semenya_ASA_IAAF_decision.pdf)

[2] El activismo en este punto se ha visto desarrollado y arropado en los diferentes Foros Internacionales Intersex celebrados a lo largo de los últimos años (III foro celebrado en Malta en diciembre de 2013, que origina la Declaración de Malta, así como el IV foro celebrado en Amsterdan en abril de 2017). Igualmente relevantes son la Declaraciones de Darlington y de Viena, de marzo de 2017 en las que se sigue reclamando el fin de las esterilizaciones sin consentimiento así como la posibilidad de garantizar que cualquier persona intersexual pueda dar su consentimiento informado a cualquier intervención quirúrgica. En la misma línea se ha pronunciado el Parlamento Europeo en su Resolución (2018/2875 (RSP), de 8.2.2019, conforme a la cual se pone de manifiesto la necesidad de abordar las violaciones de los derechos humanos de las personas intersexuales, instando a la Comisión y a los Estados miembros a propiciar las actuaciones en contra de la estigmatización de las personas intersexuales, así como a la supresión de las cirugías de reasignación, alentando a éstos a propiciar legislaciones similares lo antes posible que eviten las intervenciones de reasignación sexual durante la infancia y la adolescencia (Vid. Web Organisation  Intersex International Europe (Oii Europe) (https://oiieurope.org/malta-declaration/); https://intersexday.org/wp-content/uploads/2017/03/Darlington-Statement.pdf); https://oiieurope.org/statement-1st-european-intersex-community-event-vienna-30st-31st-march-2017/

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