Reflexiones sobre la posible construcción de un sistema precontractual de remedios

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Reflexiones sobre la posible construcción de un sistema precontractual de remedios

Introducción

Uno de los retos a los que actualmente se está enfrentando el Derecho español en el ámbito de la responsabilidad precontractual, entendida esta como la que surge por la violación de deberes precontractuales de conducta, es tratar de comprobar si es posible construir un sistema precontractual de remedios*.

Como es de sobra conocido, en la moderna construcción del Derecho de contratos uno de los rasgos del nuevo sistema de responsabilidad contractual es la existencia de un sistema articulado de remedios (el otro rasgo es la unificación del supuesto de incumplimiento contractual). Sin perjuicio de las aclaraciones que más adelante haremos, baste por ahora recordar que, conforme a este nuevo sistema, el acreedor que ha visto insatisfecho su interés (como consecuencia del incumplimiento) cuenta con un abanico de remedios (pretensión de cumplimiento, suspensión del cumplimiento de la propia prestación, resolución, reducción del precio e indemnización de daños y perjuicios), que constituyen la respuesta del ordenamiento jurídico para repartir entre los contratantes el riesgo de la falta de realización del contrato.

La pregunta que estamos planteando en estas líneas es la siguiente: ¿podemos identificar un sistema de remedios en el ámbito de la responsabilidad precontractual a imagen y semejanza del sistema articulado de remedios por incumplimiento contractual?  Las investigaciones recientes apuntan hacia una respuesta negativa. En esta entrada compartiremos las pistas que están conduciendo hacia esa conclusión. Para ello, dividiremos nuestra explicación en tres partes: primero, recordaremos con algo más de detalle lo que caracteriza a un sistema articulado de remedios; segundo, explicaremos las razones por las que parece difícil construir un sistema precontractual de remedios; terminaremos con el análisis de un supuesto concreto, en el que es más factible esta construcción (el que está relacionado con la utilización de información incorrecta al tomar la decisión de contratar).

¿Qué es un sistema articulado de remedios?

Un sistema articulado de remedios es un conjunto de remedios, ofrecidos por el ordenamiento jurídico, de modo articulado, en una determinada situación para que el sujeto legitimado pueda obtener una protección adecuada mediante la utilización de alguno o algunos de ellos.

Un sistema de remedios se caracteriza por dos rasgos: (1) la unidad del supuesto básico, común a todos los remedios y (2) la existencia de una pluralidad de remedios.

El supuesto básico nos pone de manifiesto la función del sistema: el interés insatisfecho o lesionado que se trata de satisfacer. En el ya citado sistema de remedios por incumplimiento, el supuesto básico es el incumplimiento del contrato.

Convendrá recordar que el supuesto básico es compatible con la existencia de ciertos requisitos sobreañadidos como supuesto especial para la aplicación de cada uno o de alguno de los remedios. Y así, en el sistema de remedios por incumplimiento, no todos los remedios exigen los mismos requisitos: a título de ejemplo, mientras que en el caso del remedio consistente en la reducción del precio su supuesto es, exclusivamente, el incumplimiento, el remedio de la resolución exige que este sea de una cierta gravedad.

La exigencia de una pluralidad de remedios, como segundo rasgo caracterizador de un sistema de remedios, se deriva de la propia idea de “sistema”: en un sistema de remedios de lo que se trata es de articular varios remedios. Las reglas de articulación establecen la compatibilidad o incompatibilidad de los remedios entre sí. El legitimado puede organizar su estrategia de protección seleccionando aquel o aquellos remedios que más le convenga ejercitar.

¿Por qué es difícil construir un sistema precontractual de remedios?

Los dos rasgos que hemos visto que caracterizan a un sistema de remedios no están presentes en la responsabilidad precontractual. Ello dificulta considerablemente una posible construcción de un sistema precontractual de remedios.

Y así, carecemos de un supuesto básico de responsabilidad precontractual. Como es de sobra conocido, en la fase precontractual se plantean tres tipos de problemas: la ruptura de las negociaciones contractuales, el uso incorrecto de la información recibida y los problemas que la dogmática tradicional trata desde la perspectiva de la invalidez del contrato (imposibilidad inicial, vicios de la voluntad e infracción de normas imperativas por el contrato). Cada uno de estos supuestos presenta una diversidad de situaciones y de problemas.

Pero, además, en algunos de los supuestos de responsabilidad precontractual el único remedio ofrecido es la indemnización de daños y perjuicios. Y así, ante la ruptura de las negociaciones contractuales, el único remedio que, en su caso, tendrá a su disposición la parte legitimada, será la indemnización de daños. No hay, en definitiva, una pluralidad de remedios que puedan integrarse en un sistema articulado.

¿Un sistema precontractual de remedios para la distribución del riesgo de defectuosa información?

Hay, sin embargo, un supuesto en el que puede ser factible construir un sistema precontractual de remedios: el que está relacionado con el ámbito de la información. Nos referimos, en concreto, a aquellos casos en que se celebra un contrato con un conocimiento incorrecto de la realidad derivado de la infracción de un deber precontractual de información, deber que ha sido establecido por la ley, por los usos o por la buena fe, según el caso (por ejemplo, el cuadro, que se vendió como auténtico, resulta no serlo).

Obsérvese que estos supuestos pueden llegar a contemplarse desde la perspectiva del incumplimiento del contrato: el ensanchamiento del concepto de incumplimiento en el moderno derecho de contratos ha dado lugar a que los remedios del incumplimiento del contrato puedan llegar a servirnos también en estos casos. Y así, si el cuadro vendido no es auténtico (como suponía el comprador y establecía el contrato) el vendedor no ha cumplido su deber de prestación (entregar el cuadro y que este sea auténtico) por falta de conformidad al contrato del cuadro entregado.

Pero estos supuestos pueden también resolverse a través de remedios que no están fundados en el incumplimiento. Estos son los que nos interesan y es en estos en los que nos vamos a detener.

El Profesor Elizalde y el letrado Sobejano preguntaban, atinadamente, en un seminario celebrado recientemente sobre estos mismos temas, acerca de la utilidad de un sistema precontractual de remedios, a la vista del ya extenso ámbito de actuación del sistema contractual de remedios, que cubre multitud de supuestos. La respuesta a esta cuestión exige, a nuestro juicio, ejecutar una nueva tarea: la de establecer qué supuestos quedan exclusivamente al amparo de los remedios precontractuales, en otras palabras, qué espacio deja la responsabilidad contractual a la responsabilidad precontractual. Se trataría, entonces, de realizar una tarea de tipificación de los supuestos a fin de discriminar entre aquellos casos que pueden resolverse tanto en el ámbito de la responsabilidad contractual como en el ámbito de la responsabilidad precontractual y aquellos en los que el Ordenamiento jurídico solo puede ofrecer remedios precontractuales.

Las diversas figuras jurídicas que, en los casos que son objeto de nuestra consideración, nos ofrecen remedios no fundados en el incumplimiento son las siguientes: (1) el error y el dolo, considerados como vicios del consentimiento; (2) la base del negocio; y (3) la responsabilidad precontractual en sentido estricto o culpa in contrahendo.

La pregunta de la que han partido estas reflexiones es si es posible articular estos remedios en un sistema unitario. Para ello, procede comprobar si los dos rasgos del sistema articulado de remedios (supuesto básico y pluralidad de remedios) están presentes en los casos de defectuosa información.

Comencemos con la existencia de un supuesto básico. Nótese que cada una de las figuras jurídicas que acabamos de mencionar contempla el problema de la defectuosa información desde una perspectiva diferente.

Los vicios del consentimiento lo contemplan desde la voluntad, el consentimiento necesario para la formación del contrato. Desde esta perspectiva, la defectuosa información utilizada afecta a la decisión de contratar.

La alteración de la base del negocio contempla el problema desde la perspectiva de la alteración del equilibrio entre las prestaciones del contrato o, más genéricamente, desde la alteración de la organización de intereses prevista en él en perjuicio de uno de los contratantes.

Es cierto que en el ordenamiento jurídico español no se contempla de modo general la base del negocio, pero en la regulación de la compraventa y del contrato de obra encontramos preceptos que pueden leerse como una aplicación específica de la doctrina general de la base del negocio: en casos de pérdida parcial de la cosa al tiempo de la celebración del contrato (art. 1460 CC), excesos o defectos de cabida de los inmuebles (arts. 1469 a 1471 CC), en el saneamiento por cargas o gravámenes ocultos (art. 1483 CC) o por vicios redhibitorios (art. 1486 I CC) o en la regulación del contrato de obra a precio alzado cuando se produce un incremento de obra (art. 1593 CC).

En fin, la culpa in contrahendo contempla el problema desde el daño o lesión que produce la información defectuosa, sobre cuya base se celebra el contrato, cuando existe razón para imputar ese daño a la conducta del otro contratante.

Aunque cada una de estas figuras adopte una perspectiva diferente, cabe afirmar que todas ellas cumplen una misma función: la de distribuir el riesgo de defectuosa información entre los contratantes. Dicho riesgo consiste en un conocimiento incorrecto de la realidad. Los requisitos de aplicación de cada una de estas figuras (vicios del consentimiento, base del negocio, culpa in contrahendo) determinarán qué contratante asume ese riesgo.

El segundo rasgo que caracteriza a un sistema de remedios es la existencia de una pluralidad de remedios, rasgo que, sin duda, encontramos en los casos que venimos analizando.

En efecto:

Desde la perspectiva de los vicios del consentimiento, el remedio que se ofrece al legitimado es la anulación del contrato.

La doctrina de la base del negocio, en los ordenamientos en que está regulada, permite al contratante que sufre el perjuicio transferir al otro contratante las consecuencias del riesgo de defectuosa información, bien mediante la adaptación del contrato, bien mediante la terminación.

En el Derecho español, los casos citados más arriba del contrato de compraventa o de obra, en los que la realidad no es como se ha presupuesto por las partes en el contrato, permiten al contratante perjudicado por ello pedir la adaptación del contrato o su terminación.

En la responsabilidad precontractual, el remedio que distribuye el riesgo de defectuosa información es la indemnización.

Así pues, la combinación de estas figuras conduce a que puedan llegar a aplicarse hasta tres tipos de remedios distintos: la terminación/anulación, la adaptación del contrato y la indemnización.

Breves conclusiones

Parece difícil construir un sistema precontractual de remedios, por la diversidad de problemas y de supuestos que presenta el incumplimiento de los deberes que surgen en la fase anterior a la celebración del contrato.

El intento de construcción podría ceñirse a aquellos supuestos de responsabilidad precontractual en los que el acreedor tiene a su disposición varios remedios. Lo que excluye, desde luego, los casos de ruptura de tratos preliminares, donde el único remedio disponible sería la indemnización de daños y perjuicios.

El caso en el que parece más factible la construcción de un sistema precontractual de remedios es el referido al ámbito de la información precontractual incorrecta. En el Derecho español se prevén diversas figuras jurídicas que ofrecen remedios a la parte perjudicada por dicha información. Aunque cada una de ellas adopte diversas perspectivas, puede afirmarse que todas cumplen una misma función: distribuir el riesgo de defectuosa información. Considerar a todas desde esta función hace más factible la configuración de un supuesto básico.

El abanico de remedios que se abre en estos casos es el de la anulación/terminación del contrato, la indemnización de daños y la adaptación del contrato. Cada uno de estos remedios tiene requisitos diferentes (por ejemplo, la indemnización exigirá imputabilidad del error al otro contratante). Pero ello no es óbice para hablar de un supuesto de hecho básico.

Podemos, en definitiva, afirmar, que tenemos las bases para construir un sistema precontractual de remedios en los casos de información incorrecta en la celebración del contrato.

¿Cómo se articulan esos remedios? En otras palabras, ¿cómo organiza el contratante perjudicado por la información incorrecta su estrategia de protección? ¿Cómo le ayudamos a seleccionar aquel o aquellos remedios que más le conviene ejercitar? Son estas preguntas que, por ahora, carecen de respuesta y a cuya resolución deberían tender las próximas investigaciones en este ámbito.

 

 

* Las ideas aquí expuestas se inspiran y están más desarrolladas en:

Antonio-Manuel Morales Moreno, “El riesgo de defectuosa información contractual y su distribución entre los contratantes: figuras jurídicas y remedios”, en Congreso Internacional de Derecho Civil. Diálogo entre disciplinas, T. I, Ramírez Gastón, B. y Varsi Rospigliosi, E. (ed.), Lima, 2017; y “¿Es posible construir un sistema precontractual de remedios? Reflexiones sobre la Propuesta de Modernización del Derecho de Obligaciones y Contratos en el marco del Derecho europeo”, en Derecho Privado Europeo y modernización del Derecho contractual en España, Albiez Dohrmann, K.J, (Dir.), Palazón Garrido, Mª L. y Méndez Serrano, MªM. (Coord.), ed. Atelier, 2011.

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